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lunes, 26 de septiembre de 2011

Publicación en Revista Living








LOS CAMBIOS, EN POSITIVO



Son las ocho de la mañana y arrancamos el día conviviendo con el plomero, el electricista, los albañiles y el carpintero. Vemos, cómo pican paredes, pasan cables, toman medidas, cambian cañerías y retiran escombros. La alegría inicial se fue desvaneciendo lentamente y, a esta altura, sólo rezamos para dejar de agregar gastos al presupuesto inicial y para que llegue el momento en que nuestra vida recupere, de una vez por todas, la (ahora) añora retina. ¿Les suena familiar a los que pasaron la experiencia? Bueno: hay quienes le encontraron la vuelta. 
“Remodelo desde que era chiquito. Empecé a los 12 años, ayudando a una tía: empapelaba, ponía alfombras y hasta hacía trabajos decorativos. Mientras le iba tomando la mano a cada tarea, me daba cuenta de cómo, con muy pocos recursos, le agregaba valor a su casa”, nos cuenta el arquitecto Damián Revelli (36), creador de la firma remodelatucasa. “A mis 15, convencí a mi abuela de que comprara una casa en Villa Gesell y, con amigos, la fui reestructurando. No todas las paredes me quedaron derechas, ¡pero cómo aprendí!”, se ríe. “Dos años más tarde, con mi familia nos mudamos, y también allí colaboré en algunos aspectos de la remodelación. La suma de esas experiencias despertó en mí un enorme interés por jerarquizar espacio en el que uno vive”.





Hacer fácil lo difícil

Un emprendedor nato, tras recibirse de arquitecto y después de algunos intentos fallidos que no lo desanimaron, Damián finalmente logró darle forma al proyecto que anhelaba: una empresa de arquitectura de pequeñas obras que resolviera -de modo no traumático- las dificultades que él había experimentado en carne propia. Y así nació remodelatucasa, un equipo de profesionales
especializados que se hacen cargo de todos los aspectos de una reforma y acompañan a los
dueños de casa en el proceso, desde ayudarlos a definir su sueño hasta concretarlo.
“Buscamos que todo sea fácil: los costos, las compras y los presupuestos, además de ofrecer
garantías, que es algo que facilita en tanto da tranquilidad.” Y se entusiasma contado  el menú
de opciones que, con el equipo, fueron definiendo a lo largo de éstos últimos tres años; por ejemplo, “Restyling”, si lo que se busca es darle un cambio de estilo a un ambiente; “Decopintura”, para los que se animan a experimentar con los colores; “Decoproyecto”, cuando sólo se necesita asesoramiento en decoración, o, directamente el servicio “Tu proyecto”: cuatro reuniones en las que se evalúan las mejores variantes arquitectónicas para el lugar y, al final de las cuales, el cliente recibe un proyecto junto con un manual y planos básicos para construir, algo que puede decidir o no de hacer con su empresa.



El secreto del éxito

Entonces, ¿cuál es el secreto de una buena remodelación? “Mucha gente tiene miedo de remodelar porque siente que el arquitecto va a querer cambiarle su idea. Nosotros, por el contrario, buscamos acompañarlos en sus deseos. Nos dicen qué quieren y juntos vemos qué es lo mejor. Si no es viable, lo justificamos y les mostramos que hay otras opciones para considerar. Tenemos siempre presente que la persona nos está entregando el capital más grande de la familia y que, además, va a ser su refugio durante años por venir: esperamos contribuir a que los vivan con felicidad.”

“ESTOY CONVENCIDO DE QUE LAS CHARLAS QUE ORGANIZAMOS LES RESULTAN MUY PROVECHOSAS A LA GENTE. ALLÍ COMPARTIMOS LA EVOLUCIÓN DE CASOS CONCRETOS, ANÉCDOTAS Y EXPERIENCIAS, ENTONCES, LA AUDIENCIA SE VA CON  OTRA PERSPECTIVA Y OTRA CAPACIDAD DE ELEGIR, PORQUE SABE MÁS”



Leyes y consejos

Con tanta experiencia a cuestas, le pedimos a Damián -para ayudar a los que están por lanzarse
a la aventura-, que enumerara algunas de las claves para reformar sin morir en el intento. Y al hacerlo, nos damos cuenta de que compratir información generosamante, enseñar, difundir,
es algo muy natural en él, tanto que, entre los socios armaron un ciclo de charlas orientativas
dictadas por arquitectos donde los clientes pueden aprender de otros casos y sacarse sus dudas. El equipo de remodelatucasa creó un compendio de “leyes de obra” que comparte con nosotros.
Elegimos algunas de ellas, todas para tomar nota:
  • Al comprar una vivienda, evalúen, en primer lugar, el barrio; después, la cuadra y el edificio. En un siguiente paso, las vistas y, por último, el estado de la vivienda en función del costo.
  • Si vamos a remodelar, debemos asesorarnos previamente con un profesional. “Si a uno le duele algo, va al médico; pero cuando reciclamos, muchas veces se busca ahorrar contratando gente que no está debidamente capacitada: al final, el costo por correcciones termina siendo sustancialmente más alto”.
  • Hay que firmar algún tipo de contrato al iniciar la obra y asegurarse de trabajar con gente que pueda responder: “Del otro lado, creo que los clientes están dispuestos a pagar una garantía. Eso les da tranquilidad.”
  • Es fundamental trabajar a fondo el presupuesto, planificar todo lo que se pueda de antemano y ser racionales en los gastos. “Es mejor dedicarle tiempo al presupuesto para que el cliente pueda tener todas las variables y pueda elegir. Remodelar no implica tirar la casa y volverla a hacer.”
  • ¡Flexibilidad ante todo! Aunque jamás lo hubiéramos pensado, una obra mueve aspectos insospechados de nuestra personalidad y suele generar conflictos de familia y de pareja, porque nos obliga a ejercitar cada día la decision y la tolerancia.
  • ”Las personas a las que más les cuesta hacer una obra son las que tienden a ser obsesivas: se les hace difícil soportar tantas cosas sobre las que no tienen control, como el polvillo que queda flotando y ensucia los muebles recién gamuzados, o vez que abrís una pared y aparece una fea sorpresa."
  • Todo cambio en la dirección del plan inicial que hagamos durante el transcurso de la obra (o el famoso “ya que estamos”) tendrá consecuencias de tiempo y dinero. “Por ejemplo, hay que saber que, una vez colocado un porcentaje de un piso, si se lo quiere cambiar, habrá que pagar el total de la colocación”.
  • El lunes es un día conflictivo: no es raro que alguno de los gremios no se presente.
  • Para evitar malentendidos y rispideces, el cliente debe comunicarse con el arquitecto y no directamente con los obreros.

martes, 7 de junio de 2011

Como elegir bien a un contratista sin caer en la trampa

Queremos remodelar nuestra casa y, como pasa mayoritariamente, no sabemos o no entendemos sobre ciertos procesos que se dan dentro de la construcción, por tanto, debemos salir a contratar gente para que nos ayude a concretar con esos objetivos.
Pero ¿a quien contratamos? ¿A quién dejamos entrar a casa? ¿Cómo hacemos para saber que esa persona va a terminar con el trabajo que nosotros pagamos y que no nos deje la obra a medio terminar?

De cada diez llamados que recibimos de clientes queriendo contratar nuestro servicio, seis al menos han sido estafados alguna vez, en mayor o menor dimensión, por contratistas malintencionados que se aprovecharon de su buena voluntad prometiendo cosas que después quedan inconclusas, utilizando materiales a la mitad del valor que pagaron o, lo peor de todo, no comenzando jamás por una obra que el cliente ya pagó.

En primer lugar, debemos saber que cuando contratamos un servicio, estamos comprando algo que los expertos le llaman intangible, o sea, que estamos comprando algo que todavía no podemos ver ni tocar; esta es una de las características principales que tienen en cuenta los estafadores. La segunda característica que utiliza la gente malintencionada para estafarnos, es nuestro desconocimiento de los procesos en la construcción, ese es el motivo por el cual decidimos contratar a un profesional

Por eso, para que esto no nos pase, damos algunos consejos que deberían ponerse en práctica antes de contratar a alguien que nos ayude con nuestro proyecto:

Localizar al contratista
Puede ser por guías especializadas, Internet o recomendación. Siempre la última es la que corre con mayor ventaja, puesto que al ser recomendado por una persona de nuestra confianza que ya la ha contratado anteriormente, se pueden chequear los resultados. Pero no todos los clientes tienen esa ventaja y deben recurrir a los buscadores conocidos.

Sea cual fuere el caso, hay que hacer un listado de los contratistas seleccionados y de acuerdo con su forma de promocionarse y un poco de instinto personal, llamar a 3 o 4 para reunirse y charlar algunas cosas básicas. Recordemos, que para ciertas obras hay que contratar a más de un rubro, por ejemplo, si queremos remodelar un baño, debemos contratar por un lado a alguien de albañilería y por el otro a un plomero matriculado.

Cuando hablemos con ellos debemos ser claros con nuestro proyecto. Hay que hacerle todas las preguntas para despejar hasta la más ínfima duda y escuchemos atentamente las respuestas que  nos den. La buena comunicación es esencial en la relación cliente – contratista.

Las preguntas básicas
Cuando entrevistemos a los futuros contratistas, hagámosle ciertas preguntas de rigor que su respuesta va a reducir muchísimo la posibilidad de estafa:

¿Está usted registrado como contratista? ¿Tiene matrícula?
¿Puede emitir facturación legal?
¿Puede darme 3 referencias de clientes? De ser necesario, visitemos esas obras para ver los resultados
¿Puedo ver un presupuesto detallado del proyecto, donde se incluya materiales, mano de obra, gastos generales, y tiempo estimado? Siempre que sea por escrito para poder comprarlo con los de los otros contratistas.
¿Tiene alguna carpeta con fotos de trabajos realizados?
¿Qué permisos municipales debo adquirir? ¿Los costos se incluyen dentro mi presupuesto? Es muy importante tener permisos de obras al día para no tener problemas durante la obra y que no nos multen durante la misma, si esto pasa se vería un incremento innecesario en nuestro presupuesto final, casi el doble en comparación a si lo hubiésemos hecho en primera instancia.
¿Ofrecen garantía? Este es un punto clave, la garantía nos da el respaldo necesario para que la obra quede tal como nos prometieron y que las imperfecciones inherentes a una nueva remodelación sean corregidas en el tiempo.


Se puede hacer la cantidad de preguntas que se crea conveniente, cuanta más información tengamos de la empresa constructora o del particular, vamos a reducir en un alto porcentaje que nos engañen.

Analizar un presupuesto
Una vez que recibimos todos los presupuestos, tomémonos el tiempo pertinente para compararlos minuciosamente. Un dato importante, no nos basemos únicamente por el precio final. Sigamos los siguientes pasos antes de tomar una decisión:

1.    Ser cauto ante una oferta extremadamente baja. Comparemos las ofertas.
2.    Verificar el costo de los materiales. Algunos presupuestos pueden incluir una cantidad menor de materiales lo que reduce el costo del proyecto. Algunos contratistas reducen considerablemente los presupuestos obviando pasos indispensables, y el costo de estos pasos se verán reflejados durante el proceso modificando notablemente nuestro presupuesto.
3.    El tiempo estimado es muy importante. Si en una oferta el costo de una mano de obra es más alto, pero el contratista puede terminar el trabajo en 60 días en vez de 120, el adicional está justificado. De otra manera, no le crea.
4.    Un buen contratista deja abiertas las posibilidades a nuestra elección, sin embargo él debe estar en la capacidad de brindar la información de cada material, ventajas, calidad, durabilidad, entre otras.
5.    Si el presupuesto ofrece garantía, es común que sea sensiblemente más costoso que otros que no la ofrecen. Pero este incremento, es completamente amortizado en el tiempo que dura la misma, puesto que es normal que existan imperfecciones al finalizar una obra, los materiales nuevos trabajan hasta asentarse bien y si no tuviéramos garantía, tendríamos que volver a gastar dinero para su arreglo.
 

Contratos
Cuando se elige a un contratista, es esencial firmar un contrato (dependiendo de la obra, sino con un simple recibo alcanza). Un contratista profesional en su trabajo, tiene la obligación de proporcionar un contrato escrito especificando claramente, punto por punto, todo el trabajo que se va a llevar a cabo y sus obligaciones. También incluye las facilidades de pago que vamos a escoger. En un contrato deben aparecer todos los elementos que consideremos clave, si hay algo que no nos cierra, pidamos una revisión. Tener todo firmado por escrito, reduce en un alto porcentaje futuros problemas y otorga la posibilidad de reclamo ante agentes oficiales.

Estos son algunos puntos que debemos tener en cuenta para disminuir las posibilidades de que nos estafen al momento de contratar un servicio de remodelaciones o de construcciones. Claro está que cuanta más información recabemos de nuestros proveedores, tenemos más posibilidades tenemos de contratar servicios profesionales serios.

miércoles, 13 de abril de 2011

Remodela tu casa eficazmente con estos 8 tips


Emprender una remodelación es un proceso arduo de decisión entre los dueños de la casa, que lleva a tener en cuenta varios puntos. En esta nota enumeramos las cosas que no te pueden faltar al momento de decidir empezar con la idea, para que no pierdas tiempo y, sobre todo, dinero.

El proceso comienza cuando entramos en casa y sentimos que un montón de años se nos vienen encima: la cocina siempre igual, el baño con los mismos problemas de siempre, en el living los muebles  ya no tienen el mismo encanto que hace 15 años atrás y el patio ya no nos da ganas de arreglarlo como antes. Claramente necesitamos un cambio, total o parcial, no importa el hecho es que necesitamos un cambio. Un baño con los caños nuevos para que no existan más pérdidas, una pared que se tira para hacer un living comedor bien cómodo, un patio con un deck y una parrilla para hacer asados en verano e invitar a nuestros amigos.

Pero, ¿por dónde empezamos? ¿Quién va a entrar a mi casa? ¿Cuánto saldrá? ¿Qué pasa si no queda bien lo que tengo en la cabeza?

Aquí  te damos una pequeña guía:

Contar con un presupuesto muy completo.
Antes de comenzar con la obra, es conveniente saber con certeza cuánto vamos a gastar. Al momento de buscar presupuestos, generalmente se comete el error de omitir cosas que después representan altos costos para verlo terminado. Un presupuesto completo, implica, tener en cuenta gastos de ferretería, gastos de ponderables, gastos de fletes y corrección de errores que siempre ocurren en la obra y limpiar. Eso implica hasta un 20% del total.

No cambiar durante la obra, ese es el momento donde todo se encarece.
Un error muy frecuente es empezar a remodelar sin tener en concreto el proyecto que queremos ver realizado y lo más probable que durante el transcurso de la obra, la misma no nos satisface como debería. Los cambios en el proceso de la obra son muy costosos. Lo mejor ante esto, es contratar un arquitecto, experto en el rubro de las remodelaciones, para que nos ayude a concretar el proyecto antes de empezar. De esta manera corremos sobre seguro y no perdemos dinero en indecisiones.

Contratar gente idónea y experta.
El precio no debe ser el único factor de evaluación de un contratista. Es frecuente que el “menor precio” termine siendo “el mayor precio”. La construcción, como en todo rubro, no está exenta de gente mal intencionada que se abusa de nuestra buena voluntad, que nos dejan la obra a la mitad o cometen errores perfectamente previsibles y que concluyen en un desembolso de dinero que no teníamos calculado.
En la mayoría de las remodelaciones, lo más recomendable es contratar a un arquitecto que va a saber orientar en su totalidad, tanto antes, durante y después de la obra. Buscá gente que garantice su trabajo, que cuente con el respaldo suficiente para orientar y terminar la obra bajo cualquier circunstancia.

Pensar en la obra fina.
La obra fina representa un 30% del valor final de inversión, y, en simples palabras, lo que se ve de la obra. Por lo cual debemos si o si, adjuntarlo dentro de nuestro presupuesto para no quedarnos sólo con la cáscara de nuestra obra.

Es preferible terminar etapas, si no se cuenta con todo el dinero.
Si no se cuenta con todo el dinero para hacer todo lo que queremos, es recomendable construir por partes pero terminarlas. No hagamos una planta alta de 5 ambientes sin terminar, preferible hacer 2 ambientes terminados y usarlo. Es típico ver obras eternas que nunca se terminan y, en consecuencia, que no se disfrutan.

No conviene ahorrar reparando instalaciones viejas.
Si tenemos una casa de más de 30 años de antigüedad y nuestra misión, por ejemplo, es cambiar los azulejos del baño, aprovechemos para cambiar todas las cañerías, por más que no pierdan. Sabemos que los materiales también envejecen y que tarde o temprano vamos a tener que cambiarlos, gastamos menos plata cuando hacemos todo lo que hay que hacer y que dure otros 30 años más.

Tener en cuenta siempre aspectos legales y profesionales.
Una obra realizada por un profesional, siempre te asegura estar en regla con la municipalidad. Todas las obras necesitan ser declaradas por ley y si el profesional es bueno, se ahorra dinero en malas decisiones, se eleva el valor de tu propiedad y se evitan dolores de cabeza futuros.

Todo resuelto con Remodelatucasa
Remodelatucasa te propone resolver todos estos temas de una sola vez, para que no tengas que preocuparte por otra cosa más que ver qué linda va quedando tu casa. Cuenta con arquitectos expertos en remodelaciones, que acompañan en todo el proceso evitando problemas y sorpresas desagradables. Presupuestos ajustados hasta el más mínimo detalle para que tengas certeza 100% de cuánto va a costar tu obra. Llave en mano y garantía de 1 año para solucionar cualquier problema que surja durante ese período.
 
Comunicate al 4891-7171 o visitá el sitio web en www.remodelatucasa.com.ar

jueves, 10 de marzo de 2011

Mudarse o remodelar, esa es la cuestión

La mayoría de las personas coinciden en que uno de los mejores lugares más importantes de nuestras vidas es nuestro hogar, y no escapan al cansancio de verlos siempre igual y necesitan un cambio.
Entonces, surge la gran duda: ¿vendemos y buscamos un "lugar mejor", o remodelamos para verlo distinto?
Mudarse tiene el beneficio de ampliarse en metros sin necesidad de construir, pero se debe saber que esto tiene un costo altísimo. La mayoría de las personas deben contar con el dinero de su propiedad y sumar algunos ahorros oara acceder a su nueva casa. A partir de aquií debemos hacer una cuenta simple: debe pagarse, un 5% del valor de la propiedad que se vende, un 5% más sobre el valor de la propiedad que se compra. Además un 2% de gastos de escrituración, los gastos propios de una mudanza y algunos arreglitos que siempre hay que hacerle a la casa nueva.

Sumando todo esto estamos perdiendo un 14% sólo en gastos e impuestos. Traduciendo a números y tomando como ejemplo una propiedad que vale u$s100 mil, estaríamos perdiendo u$s 14 mil en gastos fijos, y todo eso sin contafr si debemos realizar una refacción importante en nuestra nueva casa.

La perspectiva cambia cuando analizamos la opción de remodelar.

Muchas veces dejamos de lado esta opción, en principio porque hay que dedicarle un tiempo necesario a todo este proceso, hay que "estarle encima" y muchas veces no contamos con el tiempo necesario debido a las ocupaciones diarias, y pensar en sacrificar las merecidas vacaciones ya es engorroso hasta de sólo pensarlo. Ni hablar de tratar con los proveedores del gremio, salir a pedir presupuestos (que en la mayoría de los casos, son evaluados a "ojo"), para remodelar el baño, la cocina y pintar un poco. Siempre con la incertidumbre de quien dejamos entrar en nuestra casa, si cobrarán lo que en realidad vale, si van a hacer el trabajo que deseamos y si van a dejar limpio. Es entendible que a más de una persona todo esto le parezca una tarea más que fastidiosa.
A pesar de todo esto, los beneficios de remodelar son muchos, tenemos que saber que al invertir dinero sobre nuestra propiedad, estamos revalorizando a la misma, incrementando significativamente el valor de reventa. Entonces, nuestra casa que vale u$s100 mil, pasará a valer un 20% y hasta un 40% más que su valor actual. Si el objetivo es estar en un lugar nuevo, más cómodo y lindo en nuestros ojos, debemos saber que una casa bien reformada puede tener tantas o mejores características que una propiedad nueva.

Una solución a esta ardua tarea.

Si decidimos que remodelar nuestra casa es la mejor inversión y más aún, si queremos es que nuestro hogar continúe siendo uno de los lugares más importantes en nuestra vida, debemos realizar la remodelación deseada a conciencia para dejar algo bien hecho y no perder dinero durante el proceso.
A esto, Remodelatucasa le dió una vuelta de rosca a este duro proceso y propone desde conseguir los materiales hasta dejar todo limpio e impecable. Acompañar al cliente en todo el proceso con su equipo de arquitectos especialistas en pequeñas obras, con quienes se pueden intercambiar ideas y coordinar el resultado óptimo para la casa.

martes, 22 de febrero de 2011